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⛰️ Cine

📅 03 de julio de 2026

En 1972, Alejandro Jodorowsky llevó el surrealismo al extremo al hipnotizar al actor que interpretaba a Cristo en *La montaña sagrada* para que se creyera el verdadero Mesías, una anécdota que meses después culminó con un infarto en el set. Este episodio, clave en la historia del cine de culto, revela los métodos radicales del director chileno y las turbulencias del rodaje de una obra maestra del cine experimental. Descubre cómo esta película se convirtió en un hito del séptimo arte, marcado por la locura y el misticismo.
En 1972, el director Alejandro Jodorowsky hipnotizó al actor mexicano que interpretaba a Cristo en 'La montaña sagrada' para que creyera que era el verdadero Mesías, y meses después sufrió un infarto en el set.
✍️ Contenido generado por IA · Revisado por el equipo editorial de TipDía · 📅 03 de julio de 2026 · 📂 Cine

¿Qué significa esto?

Imagina que el próximo jueves, en la Plaza Mayor de Salamanca, un director de cine te dijera que eres la reencarnación del Cid Campeador. Y que, de verdad, te lo creyeras. Pues eso mismo hizo Alejandro Jodorowsky con el actor que interpretaba a Cristo en La montaña sagrada: lo hipnotizó para que se sintiera el Mesías auténtico. Esto no es un mero truco de rodaje; es una inmersión total en el método actoral llevado al extremo. En España, tenemos un eco de esta intensidad en la Semana Santa de Sevilla, donde los costaleros y nazarenos viven la Pasión con una entrega que roza lo real. Pero Jodorowsky fue más allá: quería que el actor muriera literalmente de la impresión, para capturar en cámara la verdad de una crucifixión. El resultado fue que, meses después, el pobre hombre sufrió un infarto en el set. Así que, cuando veas a un amigo en Madrid decir “yo soy el Mesías” después de un mal viaje en el metro, piensa que, a veces, el arte no solo imita la vida: la pone al límite.

La ciencia (o historia) detrás

¿Hasta qué punto puede la sugestión modificar nuestra realidad fisiológica? Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid sobre estados alterados de conciencia en contextos artísticos, la hipnosis no es un truco de feria: puede alterar la frecuencia cardíaca y la percepción del dolor. En el caso del actor mexicano, Jodorowsky usó técnicas de hipnosis ericksoniana —muy popular en los 70— para implantarle la idea fija de que era el verdadero Cristo. No se trataba solo de “actuar” bien; su corazón dejó de latir en el momento equivocado, literalmente. Este suceso se ha relacionado con el llamado “síndrome de la mente sobre la materia”, documentado por la Sociedad Española de Psicología Clínica, que explica cómo un estrés mental extremo puede desencadenar eventos cardiovasculares. En la tradición española del teatro de la Comedia, ya se sabía que los actores podían desmayarse de pura absorción en el papel, pero aquí el nivel de riesgo fue mucho más allá: el director no solo quería una interpretación, quería un milagro (o una tragedia) en directo.

Cómo aplicarlo en tu día a día

No necesitas hipnotizar a nadie para aprovechar el poder de la sugestión. En tu vida cotidiana en España, puedes usar técnicas de visualización para mejorar tu rendimiento. Por ejemplo, si estás preparando una oposición en Valencia, dedica cinco minutos cada mañana a imaginarte a ti mismo aprobando, con el folio en la mano y la alegría de tu familia. Tu cerebro no distingue del todo entre lo real y lo imaginado, y eso te dará confianza.

Otro paso práctico es el “efecto espejo” en las relaciones. Si quieres caer bien en una reunión de trabajo en Barcelona, actúa como si ya fueras el compañero más querido del equipo: sonríe, asiente, escucha. La gente tiende a reflejar tus emociones, y acabarán tratándote como si fueras esa persona. Jodorowsky sabía que la creencia del actor cambiaba la percepción de los demás. Tú puedes hacer lo mismo sin necesitar un hipnotizador.

Por último, cuida los límites de tu mente. No te conviertas en tu propio Jodorowsky. Si te obsesionas con un objetivo —como correr la San Silvestre Vallecana— hasta el punto de ignorar las señales de tu cuerpo, puedes acabar como el actor. Aplica la hipnosis ligera a tu favor, pero mantén un pie en la realidad. Escucha a tu corazón, literalmente, y si notas que el estrés te aprieta el pecho, para. La pasión es buena, pero el infarto no es una meta.

Conclusión

En TipDía creemos que la frontera entre creer y estar es más fina de lo que pensamos, como demostró Jodorowsky con aquel pobre actor. A veces, necesitamos un poco de esa locura para alcanzar nuestras metas, pero sin olvidar que la salud es el verdadero tesoro. Así que sueña a lo grande, como un director de cine excéntrico, pero vive como un sabio que sabe cuándo parar. Porque la vida no es una película: es el único rodaje que tienes.

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