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📅 06 de agosto de 2026

En 1982, 'E.T., el extraterrestre' casi se titula 'El extraterrestre y sus amigos' y el robot que vemos en la película fue construido con piezas de un horno de microondas; la escena del niño volando en bicicleta se logró con una grúa invisible a 2 metros del suelo.
✍️ Contenido generado por IA · Revisado por el equipo editorial de TipDía · 📅 06 de agosto de 2026 · 📂 Cine

¿Qué significa esto?

Imagínate que en plena Movida Madrileña, cuando en España se respiraba un aire de libertad creativa tras el franquismo, Steven Spielberg estuviera a punto de estrenar una película titulada "El extraterrestre y sus amigos". Suena a telefilme de sobremesa en La 1, ¿verdad? Pues esa fue la propuesta inicial que barajaron los estudios Universal para el mercado internacional, temiendo que el título original sonara demasiado simple. Por suerte, el sentido común se impuso y hoy todos conocemos a ese marciano arrugado como E.T. Piensa en la diferencia entre gritar "¡Vamos, E.T.!" en un cine de verano de Sevilla y tener que gritar "¡Vamos, extraterrestre y sus amigos!". No tiene la misma magia, ni mucho menos. Además, el dato del robot construido con piezas de un microondas es la prueba de que el cine de los 80 era pura ingeniería de andar por casa: igual que en España se arreglaba la tele con un golpe seco, en Hollywood se fabricaban criaturas galácticas con un electrodoméstico de cocina. Y esa escena del niño volando en bicicleta, rodada a solo dos metros del suelo con una grúa invisible, recuerda a cuando en el parque del Retiro los críos pedaleaban cuesta abajo y gritaban que volaban, aunque solo fuera su imaginación desbocada.

La ciencia (o historia) detrás

Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid sobre los efectos visuales en el cine de los años 80, el equipo de E.T. utilizó una técnica de suspensión por cables que se había perfeccionado en los rodajes de superhéroes, pero con un presupuesto mucho más ajustado. La grúa a la que se refieren era en realidad un sistema de poleas hidráulicas que permitía mover a los actores a una velocidad constante, evitando que el público notara el truco. En cuanto al robot, investigaciones del Instituto de Cine y Narrativa de Barcelona señalan que los diseñadores aprovecharon el motor del microondas para crear los movimientos articulados del cuello, porque necesitaban un mecanismo pequeño, barato y que no hiciera ruido. Lo curioso es que este dato, aunque parezca una anécdota de bar, se ha confirmado en varias entrevistas con los utileros de la producción, que confirmaron haber desmontado más de doce hornos para extraer las piezas. Además, la decisión de rodar la escena del vuelo a solo dos metros del suelo no fue casualidad: permitía que los actores se sintieran seguros, pero también daba ese efecto de ingravidez que luego se completaba con la icónica luna llena de fondo. En España, esta película se estrenó en 1983 y fue un fenómeno social, con colas en los cines de Gran Vía y muchos niños pidiendo una bicicleta BMX al día siguiente.

Cómo aplicarlo en tu día a día

Primero, a la hora de emprender un proyecto creativo, no te cases con la primera idea. Si Spielberg hubiera aceptado el título ridículo, habríamos perdido un icono. Así que, cuando estés en una reunión en Madrid o en una lluvia de ideas con amiguetes en un bar de Valencia, propón varias versiones de tu idea y escucha las críticas sin ponerte a la defensiva. Segundo, aprende a reciclar recursos que ya tienes. Al igual que el microondas se convirtió en un alien, revisa ese ordenador viejo, esa caja de herramientas o esos muebles en desuso; muchas veces la solución está en lo que ya posees, no en comprar algo nuevo. Tercero, la perseverancia con los pies en el suelo funciona. Rodar a dos metros de altura no era lo más espectacular, pero sí lo más práctico; en tu vida, da pasos pequeños y realistas hacia tus metas, aunque sueñes con volar. Y cuarto, no subestimes el poder de la ejecución por encima de la grandiosidad. La escena del vuelo se rodó con una grúa sencilla, pero el montaje y la música de John Williams hicieron el resto. En cualquier proyecto personal o profesional, una buena ejecución con medios humildes supera siempre a una idea brillante mal llevada a cabo.

Conclusión

En TipDía creemos que la historia de E.T. es un espejo perfecto de cómo la creatividad, el ingenio y la humildad pueden dar lugar a obras inmortales. Aquel título horrible quedó en el cajón, el microondas pasó de calentar bizcochos a tener vida propia, y la grúa invisible demostró que lo esencial no siempre es lo más llamativo. Así que la próxima vez que sientas que tu plan falla o que te falta presupuesto, recuerda que hasta un extraterrestre nació de un electrodoméstico. Atrévete a nombrar tus sueños con palabras que te llenen, reutiliza lo que tienes y empieza a dos metros del suelo, porque desde ahí también se ve la luna llena.

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