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📅 01 de julio de 2026

Agrega una pizca de bicarbonato (1/4 cdta) al remojar legumbres secas 8 horas: ablandan 30% más rápido y reducen gases.
✍️ Contenido generado por IA · Revisado por el equipo editorial de TipDía · 📅 01 de julio de 2026 · 📂 Cocina

¿Qué significa esto?

Imagina que estás en Valencia, un sábado por la mañana, preparando una de las ollas más tradicionales de la región: la olla churra o un contundente puchero de garbanzos. Has puesto a remojar los garbanzos la noche anterior, pero el tiempo se te echa encima porque a las dos tienes comida familiar y los garbanzos siguen duros como canicas. Aquí es donde este pequeño truco, casi de abuela, se convierte en un salvavidas. El consejo de añadir un cuarto de cucharadita de bicarbonato sódico al agua de remojo de las legumbres secas (garbanzos, alubias, lentejas o judías) no solo acelera el proceso de ablandamiento, sino que también transforma la experiencia digestiva. En la práctica, significa que ese remojo de ocho horas será mucho más eficaz: las legumbres se hidratan mejor, la piel se rompe con más facilidad y, al cocerlas, notarás que están tiernas en mucho menos tiempo. En una cocina española, donde las legumbres son la base de la dieta mediterránea, desde las fabes asturianas hasta los cocidos madrileños, ganar un 30% de velocidad al cocer es como tener un as bajo la manga.

La ciencia (o historia) detrás

Detrás de este gesto tan sencillo hay un proceso químico muy interesante. Según un estudio divulgativo del departamento de Ciencia de los Alimentos de la Universidad de Granada, el bicarbonato de sodio (NaHCO₃) aumenta el pH del agua de remojo, volviéndola ligeramente alcalina. Este cambio químico actúa directamente sobre la pectina, un tipo de fibra que mantiene unidas las paredes celulares de las legumbres. Al elevar el pH, la pectina se descompone más rápidamente, lo que permite que el agua penetre mejor en el interior del grano. El resultado es una hidratación más completa y uniforme, que reduce el tiempo de cocción posterior. Pero hay más: las legumbres contienen oligosacáridos, unos azúcares complejos que nuestro intestino delgado no puede digerir bien. Cuando llegan al colon, las bacterias los fermentan, produciendo esos molestos gases. El bicarbonato ayuda a descomponer parcialmente esos oligosacáridos durante el remojo, lo que explica por qué, además de ablandar más rápido, reduces la flatulencia. Es el mismo principio que usaban nuestras abuelas cuando añadían un puñadito de bicarbonato a las lentejas para que fueran "más ligeras".

Cómo aplicarlo en tu día a día

Ponerlo en práctica es más sencillo de lo que parece y no te llevará ni un minuto extra. El primer paso es medir bien las cantidades: para un bol grande con unos 250 gramos de garbanzos o alubias secas, añade justo un cuarto de cucharadita de bicarbonato. No te pases, porque si abusas, las legumbres podrían coger un ligero sabor jabonoso y perder algo de textura. Segundo paso: disuelve el bicarbonato en el agua fría del remojo antes de echar las legumbres, removiendo bien. Así te aseguras de que se distribuya de manera homogénea. A continuación, mete el recipiente en la nevera y déjalo reposar las ocho horas de rigor; esto evita que el agua fermente con el calor del verano en ciudades como Sevilla o Murcia. Pasado ese tiempo, el gesto más importante es enjuagar las legumbres con abundante agua fría antes de cocerlas. Este lavado elimina el exceso de bicarbonato y los oligosacáridos que han salido al agua, dejando los granos limpios y listos para el puchero.

Conclusión

En TipDía creemos que los pequeños cambios en la cocina son los que marcan la diferencia entre un plato corriente y uno excepcional. Agregar esa pizca de bicarbonato no es magia, es ciencia aplicada al sabor y al bienestar de tu digestión. Así que la próxima vez que prepares un cocido madrileño, unas fabes con almejas o un simple potaje de lentejas, recuerda este gesto. Tu tiempo en la cocina se acortará, tu barriga te lo agradecerá y, lo mejor de todo, seguirás honrando la tradición con un pequeño toque de conocimiento moderno.

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