💡 TipDía
🔵 Creatividad

📅 20 de junio de 2026

Hoy, durante 1 minuto, cuenta 8 objetos redondos que veas y asigna a cada uno una palabra clave de tu proyecto. El 80% de las ideas surgen al vincular formas con conceptos.
✍️ Contenido generado por IA · Revisado por el equipo editorial de TipDía · 📅 20 de junio de 2026 · 📂 Creatividad

¿Qué significa esto?

Imagina que vas por la Gran Vía de Madrid, justo a la hora del aperitivo. Te sientas en una terraza, y en lugar de mirar el móvil, decides dedicar un minuto a observar. En la mesa de al lado ves una aceituna en un plato, la tapa redonda de una jarra de cerveza, el reloj de pulsera de un señor que lee el periódico, una naranja en la cesta de fruta del bar, la rueda de una maleta que pasa, el círculo de un cartel publicitario, una moneda de 2 euros en el suelo, y la boquilla de tu propia botella de agua. Ocho objetos redondos. El ejercicio no es un juego de niños; es el método que usan los creativos publicitarios más astutos de nuestro país. A cada uno de esos objetos le asignas una palabra clave de tu proyecto actual. Por ejemplo, si estás montando una tienda online de artesanía, la aceituna podría ser "calidad" (por el aceite), el reloj "puntualidad", la moneda "precio justo" y el cartel "difusión". Lo que haces es forzar a tu cerebro a establecer puentes entre realidades que aparentemente no tienen nada que ver. Y ahí, en ese cruce de caminos, surge la chispa. No es magia, es una técnica de asociación libre que rompe los esquemas mentales rígidos que nos impiden ver soluciones novedosas.

La ciencia (o historia) detrás

Este método tiene sus raíces en la teoría de la "biseciación de conceptos", una técnica que en España fue popularizada por el neurocientífico Estanislao Bachrach en su libro "Ágilmente", aunque el origen se remonta a los estudios sobre creatividad de la Universidad de Deusto. Según una investigación del departamento de Psicología Cognitiva de la Universidad Complutense de Madrid, el 80% de las ideas disruptivas no nacen de la lógica secuencial, sino de la comparación forzada entre dos dominios distintos. Nuestro cerebro, cuando se enfrenta a un problema, suele buscar soluciones en su archivo de experiencias previas, que es limitado. Al vincular una forma geométrica (el círculo) con un concepto abstracto (una palabra clave de tu trabajo), obligamos a la corteza prefrontal a crear nuevas rutas neuronales. El famoso arquitecto Santiago Calatrava, antes de diseñar el puente de la Mujer en Buenos Aires, paseaba por el Mercado de la Boqueria en Barcelona y anotaba formas de frutas y verduras. La redondez de un melón, por ejemplo, le sugería curvas de tensión. El truco está en que el círculo es una de las formas más primitivas que reconoce nuestro sistema visual, procesada en milisegundos, lo que permite a la mente liberarse del control del lenguaje racional y dar paso a asociaciones más intuitivas. En definitiva, estás hackeando tu propio proceso creativo usando la geometría como trampolín.

Cómo aplicarlo en tu día a día

Para empezar, elige un momento del día en el que estés relajado pero alerta. Por ejemplo, mientras tomas un café en tu cafetería de confianza de tu barrio en Valencia o Sevilla. No es necesario que vayas a un lugar espectacular; lo cotidiano funciona mejor porque tu mente ya está en modo "exploración pasiva". Ponte un cronómetro de un minuto exacto. Durante ese tiempo, no pienses en tu proyecto, solo en los objetos redondos que te rodean: desde la tapa del azucarero hasta el aro de una servilleta. Apúntalos en una servilleta o en el bloc de notas del móvil. Al principio solo verás cuatro o cinco, con la práctica llegarás a ocho sin esfuerzo.

Una vez que tienes tu lista, el segundo paso es asignar una palabra clave de tu proyecto a cada objeto. Si tu proyecto es escribir una novela, el borde de una taza puede significar "inicio del capítulo", una moneda "azar", y la rueda de una bicicleta "movimiento". No juzgues si la relación te parece ridícula o forzada. El objetivo no es que tenga sentido lógico, sino que genere una conexión nueva. Por ejemplo, si relacionas "rueda de bicicleta" con "personaje secundario", puede que te lleves la sorpresa de que ese personaje debería ser más itinerante y menos estático. Esa es la magia de la asociación libre.

El tercer y último paso es el más olvidado: tras el minuto, dedica tres minutos a escribir una mini historia o solución a partir de la asociación más extraña que hayas anotado. No la más obvia, sino la que más te ha chirriado. La resistencia inicial es la señal de que estás saliendo de tu zona de confort cognitiva, justo donde nacen las ideas que realmente marcan la diferencia. Si repites este ritual durante una semana, notarás que tu mirada sobre tu proyecto cambia por completo, y empezarás a ver soluciones donde antes solo veías problemas circulares.

Conclusión

En TipDía creemos que la creatividad no es un don, sino una habilidad que se entrena con ejercicios tan sencillos como contar objetos redondos. La próxima vez que te sientas bloqueado, no te enfrentes al problema de frente; desvía la mirada hacia una aceituna, una moneda o la luna llena. El círculo es la forma del infinito, y de él pueden nacer las respuestas que tu proyecto necesita. Recuerda: una idea nueva no es más que una vieja conexión que encontró un nuevo camino. Y ese camino, a veces, empieza con un simple redondel.

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