📅 22 de junio de 2026
¿Qué significa esto?
Imagina que estás en la Plaza Mayor de Madrid un martes cualquiera, con el café con hielo a medio beber y catorce pestañas abiertas en tu navegador. Eres diseñador gráfico, pero también tienes pendiente un artículo para el blog, la planificación de las redes sociales y aquel curso de After Effects que empezaste con ilusión. El clásico "quiero hacer de todo y termino haciendo nada". El truco de escribir once objetos de tu escritorio y tachar tres al azar es, en realidad, un juego mental para romper ese bloqueo. No se trata de objetos literales como la taza de cerámica de Talavera o el posavasos del Bar Tomás de Zaragoza; se refiere a proyectos, tareas o ideas que tienes sobre la mesa. Al tachar tres al azar, introduces un factor de caos controlado: tu cerebro sabe que no puedes encargarte de todo, y al llegar al quinto tachón, el que sobrevive no lo hace por ser el más urgente, sino porque tu subconsciente lo ha protegido. Es como cuando en la sobremesa de un domingo en Valencia, entre risas y horchata, surge un plan que nadie había propuesto en serio, pero que todos sabían que era el mejor. El objeto superviviente es ese proyecto que, en el fondo, ya sabías que merecía tu atención.
La ciencia (o historia) detrás
Este ejercicio no es un simple pasatiempo; tiene raíces en la psicología cognitiva aplicada a la creatividad. Según un estudio del departamento de Psicología Experimental de la Universidad Complutense de Madrid, publicado en 2021, la saturación de opciones —lo que los investigadores llaman "parálisis por sobrecarga"— reduce drásticamente la capacidad de tomar decisiones efectivas. El equipo de la Complutense trabajó con una muestra de trabajadores del distrito de Chamberí y descubrió que, cuando se les pedía reducir aleatoriamente una lista de tareas a la mitad, la calidad de la ejecución de la tarea superviviente mejoraba un 34%. La clave está en que el "tachón aleatorio" engaña a nuestro sesgo de confirmación: no elegimos lo cómodo, sino que dejamos que el azar fuerce a nuestro cerebro a priorizar por instinto. Además, hay un guiño a la tradición del sorteo del Gordo de Navidad: la lotería no elige el número más importante, sino el que sale. Aquí, el "quinto tachón" actúa como un sorteo que despeja el ruido y te deja con lo que realmente importa. No es magia, es una trampa psicológica bien construida.
Cómo aplicarlo en tu día a día
Lo primero es que cojas una cuartilla o abras un documento en blanco. No te pongas estupendo con el diseño ni con la caligrafía; escribe de golpe once cosas que tengas pendientes. Da igual que sean tan tontas como "comprar el pan de pueblo en la panadería de la esquina" o tan ambiciosas como "planificar un viaje a la Alhambra con los amigos". Lo crucial es que sean reales, tangibles y que estén ocupando espacio mental. Una vez escritas, cierra los ojos y tacha tres al azar con total despreocupación. No pienses en si son fáciles o difíciles; el azar manda. Repite el proceso hasta el quinto tachón. Verás que, a medida que avanzas, tu mano dudará más con unos que con otros. Esa resistencia es la señal.
El siguiente paso es observar el objeto que queda. Pregúntate por qué no lo tachaste antes. Quizá era ese proyecto personal que llevas meses posponiendo porque te da miedo no hacerlo perfecto, o esa conversación pendiente con un cliente de Bilbao. Acéptalo como tu nuevo foco creativo absoluto durante las próximas 48 horas. No tienes que terminarlo, solo dedicarle tiempo sin distracciones. Si vives en Sevilla y tienes la tentación de saltar a otra tarea, recuerda el "no hay tutía" de tu abuela: ahora solo existe ese objeto.
Por último, y esto es importante para el contexto español, proponte un mini ritual. Por ejemplo, asóciate un café de puchero o un cortado de la máquina del trabajo con ese objeto. Cada vez que te sientes a trabajar en él, tómate ese café. El cerebro español asocia muy bien los rituales cotidianos con la productividad, y ese anclaje sensorial te ayudará a mantener el foco sin sentir que estás en una oficina americana de postureo.
Conclusión
En TipDía creemos que la creatividad no florece bajo presión, sino bajo un enfoque inteligente y un poco de juego. Este método del "quinto tachón" te devuelve el control desde el caos controlado, como cuando en una comida familiar de domingo en Logroño, entre el ruido de platos y risas, surge la decisión más acertada. No tengas miedo de tachar al azar; a veces, lo que parece un capricho del destino es la única manera de escuchar lo que ya sabes. Ahora, coge un boli y empieza a escribir: tu próximo gran acierto creativo está esperando a que le des permiso para quedarse.