📅 17 de julio de 2026
¿Qué significa esto?
Imagina que vives en el centro de Sevilla, en un piso de segunda planta sin ascensor, y que después de un caluroso jueves de julio te quitas las zapatillas deportivas tras una caminata por la Alameda de Hércules. Al día siguiente, las vuelves a coger y notas ese olor característico a humedad y sudor que parece no irse nunca. Pues bien, el consejo de hoy no va de limpiar los zapatos con productos caros, sino de usar algo que todos tenemos en casa: el periódico del kiosco de la esquina, el mismo que compra tu vecino para el crucigrama del ABC o el que leen en la barra del bar de la esquina mientras desayunan. Meter una hoja de periódico bien arrugada dentro de cada zapato que no uses no es un truco de abuelos; es una solución práctica, barata y sorprendentemente eficaz. El papel, al ser poroso y tener una estructura fibrosa, actúa como una esponja que atrapa la humedad que tus pies dejaron en el interior del calzado. Al secar el ambiente, las bacterias responsables del mal olor (que necesitan humedad para vivir y multiplicarse) se reducen drásticamente. En una ciudad como Madrid, donde el calor aprieta en verano y los pies sudan hasta en el metro, este método puede marcar la diferencia entre tener que ventilar las zapatillas tres días o dejarlas listas para usar al día siguiente.
La ciencia (o historia) detrás
Detrás de este gesto tan cotidiano hay una explicación científica muy sólida. El papel de periódico está fabricado con pasta de celulosa, un material con una altísima capacidad de absorción capilar. Cuando introduces una hoja arrugada dentro del zapato, el papel empieza a extraer la humedad del tejido por un proceso de ósmosis y evaporación. Según un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), vinculado a la Universitat Politècnica de València, el 90% del mal olor en el calzado deportivo está causado por bacterias del género Bacillus y Staphylococcus, que proliferan en ambientes con más del 60% de humedad relativa. Al reducir esa humedad por debajo del umbral crítico en apenas 12 horas, las colonias bacterianas se deshidratan y mueren o entran en estado latente. Además, la tinta de los periódicos (hoy en día a base de aceites vegetales o minerales) no interfiere en el proceso y, de hecho, algunos compuestos de la tinta negra tienen un ligero efecto bacteriostático. No es magia, es física aplicada: el papel crea un microclima seco dentro del zapato que neutraliza el caldo de cultivo. Lo que en muchas casas españolas se ha hecho durante generaciones —usar el periódico de ayer para secar botas de lluvia o zapatos mojados— tiene ahora un respaldo técnico que lo convierte en un truco de primer nivel.
Cómo aplicarlo en tu día a día
Para sacarle el máximo partido a este consejo, lo primero que debes hacer es esperar a que los zapatos estén fríos. Si acabas de llegar de correr por el Retiro o de dar un paseo por la playa de la Concha, deja que el calzado se enfríe durante unos diez minutos antes de meter el periódico; si lo haces en caliente, el papel se humedecerá demasiado rápido y perderá capacidad de absorción. Coge una hoja completa de un periódico estándar (como El País o La Vanguardia) y arrúgala con las manos hasta formar una bola suelta, que no quede demasiado apretada. Introdúcela dentro del zapato llenando bien la puntera y el talón, donde suele acumularse más sudor. Déjalo actuar al menos 12 horas: lo ideal es hacerlo por la noche antes de acostarte, y al despertar retirar el papel. Notarás que la hoja está húmeda al tacto y el zapato huele a papel limpio, sin rastro del olor anterior. Si el calzado está muy impregnado, repite el proceso dos noches seguidas. En el contexto español, donde muchos tenemos zapatos de vestir que apenas usamos para bodas o reuniones, este truco también sirve para mantenerlos frescos entre usos. No olvides cambiar el periódico cada vez; la hoja usada ya ha absorbido la humedad y no sirve para reutilizarla.
Conclusión
En TipDía creemos que las soluciones más efectivas suelen ser las más sencillas, y este truco con papel de periódico es un ejemplo perfecto de cómo la sabiduría popular, apoyada por la ciencia, puede resolver un problema cotidiano sin gastar un euro. La próxima vez que guardes tus zapatos, no los dejes abandonados en el armario; dales una segunda oportunidad con una hoja de periódico y verás cómo el mal olor desaparece. Porque cuidar los pequeños detalles del día a día es lo que marca la diferencia entre vivir con prisas y vivir con calidad. Y todo empieza con algo tan simple como arrugar un papel.