📅 09 de mayo de 2026
¿Qué significa esto?
Seguro que has escuchado ese ruido característico cuando tu perro camina por el suelo de casa: un «clic-clac» que suena como si llevara zapatos de madera. Ese sonido no es una curiosidad graciosa, sino una señal clara de que sus uñas están demasiado largas. En España, donde muchos paseamos a nuestros perros por aceras de cemento en ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla, el desgaste natural de las uñas suele ser insuficiente porque el asfalto liso no las lima como lo haría un terreno más rugoso. Imagina que vives en un piso en el centro de Valencia y tu perro solo pasea por el parque de la Glorieta: sus uñas no rozan lo suficiente contra el suelo para acortarse solas. El consejo de hoy te invita a poner el oído en el pasillo de tu casa. Si oyes ese chasquido repetitivo, es momento de actuar. Cortar solo la punta transparente, evitando la zona rosada donde está el vaso sanguíneo (la llamada «carne viva»), previene que tu perro sienta dolor al apoyar la pata y evita que sus dedos se desvíen, algo que puede derivar en problemas articulares a largo plazo. En resumen, ese clic-clac no es un ritmo musical, es una llamada de atención.
La ciencia (o historia) detrás
El cuidado de las uñas en perros tiene una base fisiológica sólida. La uña canina está formada por una capa externa de queratina (la parte transparente) y un núcleo interno llamado «pulpa» o «lecho ungueal», que contiene el vaso sanguíneo y el nervio. Según un estudio del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid, el 40% de los perros que acuden a consulta por cojeras leves presentan uñas excesivamente largas que alteran su biomecánica al caminar. Cuando la uña crece demasiado, el dedo no puede apoyar de forma natural sobre la almohadilla, lo que fuerza una postura incorrecta de la muñeca y el codo. Históricamente, los perros salvajes o de trabajo desgastaban sus uñas de forma continua al correr sobre superficies duras y variadas. Sin embargo, en el contexto urbano español, donde muchas razas viven en pisos y pasean por aceras lisas, ese desgaste casi ha desaparecido. Un dato curioso: en la España rural, los perros de caza o pastoreo rara vez necesitan que les corten las uñas porque el terreno irregular las lima de forma natural. Por eso, si tu perro es más de sofá que de monte, ese clic-clac es la prueba de que necesitas intervenir.
Cómo aplicarlo en tu día a día
Lo primero es crear un momento tranquilo. Elige un sábado por la mañana, como el de hoy, cuando tu perro esté relajado después de su paseo matutino. Si tienes un perro pequeño como un Yorkshire, puedes sentarlo en tu regazo; si es un labrador, mejor en el suelo con una toalla antideslizante. Sujeta su pata con firmeza pero sin apretar, y observa la uña a contraluz. La parte segura para cortar es la punta blanca o translúcida; el área rosada, que en uñas negras se identifica por un pequeño círculo grisáceo en el centro del corte, es donde está el vaso sanguíneo. Si te da miedo, usa un cortaúñas tipo guillotina, muy común en tiendas de mascotas españolas como Kiwoko o Tiendanimal, y corta solo 1 o 2 milímetros. Si tu perro tiene uñas muy largas y el rosa llega casi hasta la punta, no intentes acortarlas de golpe: corta un poco cada semana para que el vaso sanguíneo se retraiga poco a poco. Después, lima suavemente los bordes con una lima de cartón para evitar astillas. Si te pasas y sangra, no te asustes: aplica un poco de harina de maíz o un lápiz hemostático (los venden en farmacias) para detener la hemorragia. Y recuerda, después del corte, un paseo por la arena de la playa de la Concha en San Sebastián o por un camino de tierra ayudará a desgastar de forma natural lo que quede.
Conclusión
En TipDía creemos que los pequeños gestos de cuidado, como revisar las uñas de tu perro un sábado cualquiera, son los que construyen una relación más saludable y feliz con tu compañero. No se trata de obsesionarse, sino de prestar atención a esas señales cotidianas que, como el clic-clac en el suelo, nos hablan sin palabras. Cada corte preciso es un paso hacia su bienestar, y cada paseo sin dolor es un regalo que le haces a sus patas.