💡 TipDía
🐾 Mascotas

📅 19 de mayo de 2026

El cuidado de las uñas en perros es esencial para su bienestar y movilidad. Revisarlas cada 3-4 semanas, apoyando a tu mascota en suelo firme, previene el dolor al caminar y evita lesiones en las articulaciones. Un corte regular mantiene su salud podal y mejora su calidad de vida.
Hoy martes, revisa las uñas de tu perro: si al apoyarlo en suelo firme tocan el piso, necesitan corte. Hazlo cada 3-4 semanas para evitar dolor al caminar.
✍️ Contenido generado por IA · Revisado por el equipo editorial de TipDía · 📅 19 de mayo de 2026 · 📂 Mascotas

¿Qué significa esto?

Cuando hablamos del cuidado de nuestras mascotas, a menudo nos centramos en la alimentación, el ejercicio o las visitas al veterinario, pero pasamos por alto un detalle aparentemente menor que tiene un gran impacto en su bienestar: la longitud de sus uñas. El consejo práctico de hoy nos invita a realizar una sencilla prueba casera: colocar a nuestro perro sobre una superficie firme y lisa, como un piso de baldosas o madera, y observar si sus uñas hacen contacto con el suelo. Si escuchas ese característico "clic-clic" al caminar o ves que las uñas tocan la superficie cuando el perro está de pie con el peso distribuido de forma natural, es una señal clara de que necesitan un corte. Este indicador visual y auditivo es mucho más fiable que guiarse por fechas fijas, ya que la velocidad de crecimiento de las uñas varía según la raza, la edad, la alimentación y el tipo de superficie por la que el perro camina habitualmente. Un perro que pasea principalmente sobre asfalto desgastará sus uñas de forma natural, mientras que uno que solo camina sobre césped o alfombras las mantendrá más largas. Ignorar este signo puede provocar que la uña crezca en exceso, se curve y termine clavándose en la almohadilla plantar, causando infecciones y dolor crónico. Por eso, más que una rutina rígida cada tres o cuatro semanas, lo importante es adoptar la costumbre de revisar las uñas semanalmente y actuar cuando el suelo nos dé la señal.

La ciencia (o historia) detrás

El cuidado de las uñas en los perros no es una moda moderna, sino una necesidad que se remonta a la domesticación. Los ancestros salvajes de nuestros perros, como los lobos, recorrían largas distancias sobre terrenos duros y abrasivos, lo que limaba sus uñas de forma natural. Al vivir en manada y cazar, el desgaste constante impedía que las uñas crecieran lo suficiente como para causar problemas. Sin embargo, al traer a los perros a nuestros hogares, los privamos de ese desgaste natural. Los suelos de madera, baldosas o alfombras no ofrecen la misma fricción que la tierra o la roca. Desde un punto de vista anatómico, las uñas largas alteran la biomecánica del perro. Cuando una uña es demasiado larga, el dedo se ve forzado a adoptar una posición anormal para apoyarse, lo que desplaza el peso del cuerpo hacia atrás y modifica el ángulo del carpo (la muñeca delantera) y del corvejón (el tobillo trasero). Con el tiempo, esto puede derivar en artritis, problemas de cadera y una pisada incorrecta que sobrecarga las articulaciones. Estudios veterinarios indican que el dolor asociado a las uñas largas no solo afecta la marcha, sino que también puede cambiar el comportamiento del perro, volviéndolo más irritable o reacio a moverse. Además, el "rápido" —el vaso sanguíneo y nervio que recorre el interior de la uña— se alarga a medida que la uña crece, lo que significa que cuanto más esperemos para cortar, más difícil y doloroso será el proceso. Por eso, mantener un corte regular cada tres o cuatro semanas no solo previene el dolor, sino que también entrena al rápido para retraerse, facilitando los cuidados futuros.

Cómo aplicarlo en tu día a día

El primer paso es crear un ambiente tranquilo y positivo. Antes de coger el cortaúñas, acostumbra a tu perro a que le toquen las patas. Siéntate con él, acaricia sus

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