💡 TipDía
🐾 Mascotas

📅 30 de mayo de 2026

Hoy que hace calor, saca a tu perro en horarios frescos (antes de las 8am o después de 7pm) y prueba ponerle un cubito de hielo de caldo de pollo sin sal en su agua para mantenerlo hidratado.
✍️ Contenido generado por IA · Revisado por el equipo editorial de TipDía · 📅 30 de mayo de 2026 · 📂 Mascotas

¿Qué significa esto?

Con la llegada del verano y las olas de calor que azotan ciudades como Sevilla, Madrid o Valencia, el cuidado de nuestras mascotas se vuelve una prioridad. El consejo de pasear al perro en horarios frescos —antes de las ocho de la mañana o después de las siete de la tarde— no es una simple recomendación, sino una medida de prevención frente a los golpes de calor. En España, donde las temperaturas pueden superar los 40 grados en julio y agosto, el asfalto quema las almohadillas de los perros y el riesgo de deshidratación se dispara. Por ejemplo, en una tarde de agosto en la Plaza Mayor de Madrid, el suelo puede alcanzar los 50 grados centígrados; sacar a tu perro a las cinco de la tarde sería una imprudencia. El truco del cubito de hielo de caldo de pollo sin sal añade un plus de hidratación con sabor, convirtiendo el agua en un reclamo irresistible para que el animal beba más. No se trata solo de ofrecer agua fría, sino de hacer que el perro se sienta atraído por el líquido, algo crucial cuando el calor reduce su apetito por beber.

La ciencia (o historia) detrás

La deshidratación canina no es un mito: según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, los perros expuestos a temperaturas superiores a 35 grados durante paseos diurnos pueden perder hasta un 8% de su peso corporal en agua en solo dos horas, lo que afecta a sus riñones y sistema cardiovascular. El caldo de pollo sin sal funciona porque aporta electrolitos naturales como el potasio y el sodio en cantidades seguras, imitando las sales que el perro pierde al jadear. Históricamente, en las zonas rurales de España, los pastores ya daban a sus perros agua con un poco de caldo de puchero para mantenerlos activos durante la trashumancia en los calurosos meses de verano. La clave está en eliminar la sal, ya que el exceso de sodio puede provocar hipertensión o daños renales en los perros, especialmente en razas pequeñas o mayores. El hielo, además, enfría el agua gradualmente sin causar un shock térmico en el estómago, algo que muchos dueños temen sin fundamento científico sólido.

Cómo aplicarlo en tu día a día

Para empezar, prepara un caldo de pollo casero hirviendo un muslo de pollo sin piel ni huesos en un litro de agua durante 30 minutos. Cuela el líquido, déjalo enfriar y viértelo en una cubitera. Asegúrate de no añadir sal, cebolla ni ajo, porque estos ingredientes son tóxicos para los perros. Una vez congelados los cubitos, cada mañana puedes echar uno o dos en el bebedero de tu perro justo antes de salir a pasear. Si tu perro es reacio a beber, frota un poco de caldo líquido en el borde del cuenco para que el olor le llame la atención. Durante el paseo, lleva una botella de agua fresca y un cuenco plegable; en ciudades como Barcelona, donde las fuentes públicas no siempre están operativas, este gesto puede marcar la diferencia. Por último, adapta los horarios al ritmo de tu ciudad: en el sur de España, donde el sol aprieta hasta las nueve de la noche, adelanta el paseo nocturno a las ocho y media para evitar el asfalto aún caliente.

Conclusión

En TipDía creemos que cuidar de tu perro en verano no es solo cuestión de sentido común, sino de poner en práctica pequeños gestos que mejoran su bienestar y refuerzan vuestro vínculo. Un cubito de caldo de hielo y un paseo a la hora adecuada son detalles que demuestran que entiendes sus necesidades, incluso cuando el termómetro se dispara. Porque un perro hidratado y fresco es un perro feliz, y esa felicidad se refleja en cada lametón y cada paseo compartido bajo la luz dorada del atardecer.

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