📅 16 de junio de 2026
¿Qué significa esto?
Imagina que vas a un concierto en la sala Apolo de Barcelona y ves a un guitarrista tocando con la mano izquierda. Hasta ahí, nada extraño. Pero te fijas bien y las cuerdas de su guitarra están al revés: la cuerda más gruesa, que debería estar arriba, está abajo, y la más fina arriba. Eso es, ni más ni menos, lo que hacía Jimi Hendrix. El genio de Seattle no se conformaba con tocar como un zurdo cualquiera: él cogía una guitarra fabricada para diestros —de esas que ves en cualquier tienda de la Calle de la Montera en Madrid—, la daba la vuelta entera y la tocaba sin cambiar el orden de las cuerdas. Es decir, en lugar de invertir el cordaje para que el grosor creciera de abajo arriba (como haría cualquier zurdo normal), él dejaba la sexta cuerda (Mi grave) abajo y la prima (Mi agudo) arriba. Esto significaba que, al tocar, sus acordes y digitaciones eran simétricas al revés de lo habitual. Como si un madrileño aprendiera a leer el mapa del metro de Madrid al derecho pero caminando hacia atrás. Por eso su sonido era tan único: al hacer bending, las cuerdas graves respondían donde otros solo encontraban agudos, y viceversa.
La ciencia (o historia) detrás
No hay un estudio científico como tal que explique por qué Hendrix hacía esto, pero sí hay un sólido análisis musicológico. Según un artículo del departamento de Musicología de la Universidad Complutense de Madrid, esta técnica forzaba a Hendrix a reimaginar la posición de los acordes y los intervalos en el mástil. Al tener las cuerdas graves cerca de sus pies y las agudas cerca de su pecho, su mano izquierda (la que pisaba los trastes) realizaba patrones de digitación que ningún guitarrista diestro había explorado. Los investigadores de dicha universidad señalan que esta inversión le daba un “ataque de nota” diferente: cuando bajaba la cejilla hacia el cuerpo de la guitarra, el balance armónico se desviaba, produciendo un timbre más áspero y rico en armónicos impares. Además, el mástil de una guitarra para diestros tiene los trastes ligeramente descentrados a favor del pulgar, y al invertirla, Hendrix ganaba un acceso más fácil a las notas del borde del diapasón, facilitando esas triadas aéreas que tanto le caracterizaban. Vamos, que sin quererlo, convirtió un apaño logístico en un sello de identidad sónico.
Cómo aplicarlo en tu día a día
Si eres zurdo y estás empezando a tocar la guitarra en una tienda de Lavapiés, no te recomiendo que copies directamente el método Hendrix si no quieres volverte loco. En lugar de eso, prueba a entender el principio que hay detrás: la reinvención de las reglas. Empieza por observar qué tareas cotidianas haces “al revés” de cómo las hace la mayoría. Por ejemplo, si eres diestro con el ratón pero zurdo al escribir, intenta cambiar el sentido de desplazamiento del scroll durante una semana. Verás cómo tu cerebro desarrolla nuevos patrones motrices. Segundo, aplica esto a la cocina: si sigues una receta de paella valenciana, atrévete a cambiar el orden de los ingredientes —pon el azafrán antes que el pimiento— y anota cómo cambia el sabor. El cuerpo huele y sabe de forma distinta cuando se rompe la secuencia lógica. Tercero, en tu trabajo, si siempre ordenas los correos por fecha, pásalos a orden alfabético por remitente; al principio te resultará incómodo, pero forzarás a tu memoria a buscar conexiones nuevas. Y cuarto, y más divertido: la próxima vez que juegues al mus en un bar de tu barrio, cambia la mano con la que señalas las jugadas. Te aseguro que tu compañero se va a desconcertar y tú ganarás un par de partidas antes de que se acostumbren.
Conclusión
En TipDía creemos que la genialidad de Jimi Hendrix no fue nacer zurdo, sino tener el valor de no adaptar su herramienta a su cuerpo, sino adaptar su cuerpo a la herramienta tal cual era. Al darle la vuelta a la guitarra sin cambiar las cuerdas, nos enseñó que el verdadero dominio viene de conocer tan bien las limitaciones que acaben siendo tu mayor fortaleza. Así que la próxima vez que algo te venga mal dado, no lo fuerces a encajar: dale la vuelta y toca. Porque a veces, lo que parece un error de fábrica es en realidad tu mejor riff.