La primera versión de TipDía tenía 8 temas. Los más evidentes: fitness, nutrición, productividad, bienestar, hábitos, finanzas, viajes y tecnología. Pensé que con eso era suficiente.
No lo era.
El problema con elegir temas para una app de aprendizaje diario es que lo que parece obvio para ti no siempre lo es para quien la va a usar. Y lo que parece demasiado específico a veces es exactamente lo que la gente quiere.
El mejor ejemplo es la Zona Nostalgia.
Cuando añadí los primeros temas de nostalgia — videojuegos retro, tecnología vintage, cultura pop de los 80 y 90 — no tenía muy claro si tendría sentido en una app de consejos prácticos. No son consejos en el sentido estricto. Son recuerdos. Anécdotas. Esa sensación de acordarte del sonido del módem o de buscar trucos de videojuegos en el recreo.
Funcionó mejor de lo que esperaba.
Hay algo en la nostalgia bien contada que conecta de una forma que los consejos de productividad no siempre consiguen. No te hace más eficiente, pero te hace sonreír. Y eso también tiene valor.
Con historia de España pasó algo parecido. Es un tema que en otros formatos puede volverse denso o aburrido. Pero en dosis pequeñas, con un dato curioso por día, se convierte en algo que la gente lee de verdad.
El criterio que acabé usando para decidir si un tema entraba o no era simple: ¿hay algo nuevo que aprender aquí cada día durante al menos un año sin repetirse? Si la respuesta era sí, entraba.
Con 32 temas activos y un sistema que evita repeticiones durante 365 días, hay margen para crecer. Pero por ahora me parece un número razonable. Lo suficientemente variado para que cada persona encuentre algo suyo, y lo suficientemente manejable para que la app no se convierta en otro sitio donde hay tanto que al final no lees nada.