Llevo años con el hábito de guardar cosas que aprendo. Artículos, vídeos, notas en el móvil que nunca vuelvo a leer. La clásica trampa de pensar que guardar algo es lo mismo que aprenderlo.
En mayo de 2026 decidí hacer algo diferente. No quería otra app de notas ni otra lista de lectura pendiente. Quería algo que me diera un empujón cada día sin que yo tuviera que buscarlo. Una cosa pequeña, concreta y útil. Nada más.
Así empezó TipDía.
La idea era simple: elegir los temas que te interesan y recibir cada día un consejo práctico sobre ellos. Sin registro, sin notificaciones invasivas, sin algoritmos que te enganchen. Entras, lees, aprendes algo y sigues con tu día.
Lo que no esperaba es todo lo que vino después.
Empecé con unos pocos temas. Fitness, nutrición, productividad, los más obvios. Pero cuando lo compartí con gente cercana, las peticiones no pararon. Que si historia de España. Que si fútbol. Que si nostalgia de los 90. Que si cine. Acabé con 32 temas y la sensación de que me había metido en algo bastante más grande de lo que planeé un domingo por la tarde en Granada.
Hay una cosa que me genera cierta satisfacción cuando abro la app ahora mismo. Llevamos más de mil tips generados. No es un número que busqué — simplemente llegó solo, día a día. Y cuando lo vi pensé que algo tan pequeño como un consejo diario, acumulado durante meses, puede convertirse en algo considerable.
No sé si TipDía va a crecer mucho o poco. Pero sé que lo uso yo, que me gusta cómo funciona y que cada vez que alguien me dice que la sección de nostalgia le hizo recordar algo de su infancia, merece haber perdido el tiempo que perdí depurando bugs un sábado a medianoche.